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CISTITIS RÁDICA, TRATAMIENTO CON OXÍGENO

A pesar de que los tratamientos con radioterapia cada vez son más individualizados en cuanto a la dosis administrada, y se acotan más con respecto a la zona a tratar, siguen apareciendo complicaciones secundarias al tratamiento, como la cistitis rádica.

Esta patología, la cistitis rádica, puede aparecer desde 2 meses a 15 años tras el tratamiento con radiación. Y es por ello que aún a día de hoy seguimos encontrando casos más graves anteriores a los avances, cada vez mayores, del tratamiento con radioterapia.

Al no existir un protocolo de actuación definido, el tratamiento de la cistitis rádica se complica. Se ha visto una gran variabilidad de respuesta en función del tratamiento aplicado y del paciente y sus circunstancias, lo que dificulta su protocolización.

 

¿Por qué la oxigenoterapia juega un papel importante en el tratamiento de la cistitis rádica?

 

La terapia con Oxígeno Hiperbárico supone una actuación beneficiosa en cualquier momento del proceso de cistitis rádica, aunque claramente el número de sesiones necesarias disminuirá siempre que se inicie el tratamiento en cámara hiperbárica de forma precoz.

La Oxigenoterapia Hiperbárica es capaz de favorecer la angiogénesis capilar, disminuir el edema, frenar los procesos de necrosis e infiltración leucocitaria, promueve la formación de tejido de granulación y optimiza la función inmune a nivel celular.

Con una media de treinta sesiones de 90minutos de duración, el Oxígeno a concentraciones del 100% y sometidos a presiones por encima de las 2 ATA ha demostrado un nivel de evidencia IIb para el tratamiento de cistitis rádica.

Administrado en cámara hiperbárica, y siguiendo los protocolos necesarios, el oxígeno al 100% es capaz de frenar la hematuria de la cistitis rádica. Es un tratamiento sin complicaciones, muy bien tolerado por los pacientes, seguro, y con muy buenos resultados.

Se hace necesaria la coordinación entre centros y especialistas para poder garantizar la disponibilidad de esta terapia a los pacientes afectados por cistitis rádica en un periodo menor de tres meses desde el primer sangrado en orina.

 

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¿CÓMO SE TRATA UNA CISTITIS RÁDICA?

La cistitis rádica es una complicación derivada de un tratamiento con radioterapia que afectó a las células de la vejiga, dejando sintomatología como síndrome miccional, dolor o hematuria.

Esta compleja complicación supone un gran reto para los urólogos y un bache enorme para el paciente con cistitis rádica, que en ocasiones asocia también proctitis de la misma etiología: radiación.

Tratamiento Cistitis Rádica

En cada caso particular el médico especialista valorará el tratamiento adecuado para el momento concreto en que se encuentre la cistitis rádica, pero siempre deberá existir una estabilización previa de la función hemodinámica con transfusiones sanguíneas, hidratación intravenosa o sonda vesical, en función de la afectación.

Hay terapias sistémicas, que se administran generalmente vía oral, pero con graves efectos secundarios como hipercoagulabilidad, hepatotoxicidad, aumento del riesgo de eventos tromboembólicos o de padecer ciertos cánceres hormonodependientes.

Otros tienen efectos más leves: náuseas, cefaleas y anemias transitorias.

Y los tratamientos sistémicos sin interacciones y pocos efectos secundarios tardan un mínimo de 8 semanas en comenzar a hacer su efecto. De ahí la gran complicación a la hora de protocolizar el tratamiento de cistitis rádica.

En cuanto a las terapias administradas de forma intravesical, no siempre son efectivas y algunas producen irritaciones, toxicidad, fibrosis del epitelio, aumento de la contractilidad vesical o incontinencia urinaria.

Entre las terapias físicas encontramos gran variedad de tratamientos para la cistitis rádica, pues se incluyen en este grupo tanto el Oxígeno Hiperbárico, sin contraindicaciones, sin efectos secundarios y totalmente conservador, y la Cirugía, que siempre debe ser considerado el último recurso para tratar una cistitis rádica.

Se meten dentro de este grupo también la cistoscopia y la embolización arterial, algo menos invasivas que la cirugía pero con posibilidad de generar ciertas complicaciones asociadas con dolor.

El Oxígeno Hiperbárico es, quizás, el tratamiento indicado en cualquier fase de la cistitis rádica. Y es que, altas dosis de oxígeno promueven la neoangiogénesis, la neoosteogénesis, la neocolagenogénesis y la reactivación de la fagocitosis de los polimorfonucleares.

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